Ceferino,
hijo de Abundio, fue natural de Roma y sacerdote
muy esclarecido por virtud y sabiduría en tiempo
del Papa San Víctor como lo acreditó el cielo
con el estupendo prodigio, que le elevó al Sumo
Pontificado. Después que San Víctor hubo
coronado su mortal carrera con un glorioso
martirio, los fieles dirigidos por el clero
estaban orando once días, para que deparase Dios
un digno vicario suyo a su Iglesia, cuando el Espíritu
Santo bajó en figura de paloma sobre la cabeza
del presbítero Ceferino, donde reposó un breve
espacio de tiempo, y después desapareció. Esto
unió todos los votos en favor suyo, siendo
nombrado Papa en agosto del año 199.
En el primer año de su pontificado,
decretó el emperador Severo una terrible
persecución contra la Iglesia, y el Santo no
perdonó fatigas ni trabajos para alentar a los
fieles. Corría día y noche las casas de los
particulares; penetraba las cavernas y subterráneos
donde se ocultaban los tímidos; visitaba las cárceles,
llevándoles limosnas, consuelos y el Pan de los
fuertes; les acompañaba a los cadalsos, y para
sostener su fe ponía en peligro su propia
existencia. Nueve años duró esa agitada vida del
Santo Papa, hasta que, muriendo Severo, la Iglesia
recobró la paz.
San Ceferino se dedicó a dar realce
a la disciplina eclesiástica: mandó que los
fieles comulgasen por la Pascua, y que los cálices,
que hasta entonces eran de madera, fuesen a lo
menos de vidrio; que celebrando el obispo
asistiesen algunos sacerdotes, y otras cosas
necesarias para el bien de la Iglesia. Reprimió
con fortaleza a Práxeas heresiarca, patripasiano,
y convirtió al teodoriano Natal. Tertuliano llenó
de amargura el corazón del Santo con su orgullo,
encubierto con el manto de austeridad y rigor, y
con censurar imprudentemente la conducta del Santo
Pontífice, tan semejante al Divino Salvador en
perdonar a los pecadores arrepentidos; orgullo que
al infeliz le arrastró a la herejía.
Finalmente, después de haber
gobernado la Iglesia por espacio de 17 años y
cerca de un mes, con toda prudencia y valor,
imperando Antonino Eliogábalo, fue martirizado el
26 de agosto del año 217.