San
Eleuterio, natural de Nicópolis, ciudad de
Grecia, diácono y discípulo del Santo Pontífice
Aniceto, sucedió a San Sotero en el pontificado
el año 175.Tuvo en su tiempo alguna paz y
tranquilidad la Iglesia, y con esta quietud se iba
multiplicando maravillosamente, y en Roma muchos
caballeros y señores, cansados ya de la
superstición de sus vanos dioses y de la crueldad
y abominaciones de sus emperadores, por la
doctrina y predicación del Santo Pontífice
Eleuterio, recibían la luz del Evangelio y se
convertían al Señor.
Y no menos en las otras provincias y
reinos descubría sus claros rayos y resplandores
nuestra Santa Religión; particularmente se vio
esto en Britannia, que ahora llamamos Inglaterra,
porque Lucio su rey, habiendo entendido la santa
vida y milagros de los cristianos, y, que poco
antes Marco Aurelio emperador había alcanzado por
oración de ellos una gran victoria contra los
marcomanos, y que por esto permitían que viviesen
en su ley y que algunos caballeros y senadores
romanos se habían bautizado y seguido al
estandarte de Cristo, movido del mismo Señor,
envió solemne embajada con Elvano y Meduino,
criados suyos, a San Eleuterio, suplicándole
que le enviase algunos ministros suyos, para que a
él y a toda su casa y reino hiciese cristianos y
los reconociese como a ovejas suyas y del rebaño
del Señor.
No se puede creer la alegría que el
Santo Pontífice Eleuterio recibió con esta
embajada; y para cumplimiento de lo que por ella
se pedía, envió a Fugacio y Donacio, que otros
llaman Damiano, varones dignos de tan grande
empresa, a Britannia, para que enseñasen los
misterios de nuestra San Fe a Lucio y a su reino,
y con el agua del santo bautismo los reengendrasen
en Cristo. Ellos fueron, y lo hicieron, y todo
conforme al deseo y orden de Eleuterio; y el rey
se bautizó y fue Santo, y como de tal hace mención
de él el Martirológio romano a los 3 de
diciembre, y su reino públicamente aceptó la fe
de Jesús, y fue el primero del mundo que por público
decreto y común parecer de los moradores de él
recibió y profesó la religión cristiana; puesto
caso que en España y Francia, y en los otros
reinos y provincias, ya había en este tiempo
muchos cristianos. Esta conversión de Lucio fue
en el año de 183, según el cardenal Baronio.
Con la paz que tuvo la Iglesia en
este tiempo, se levantaron algunos herejes que la
turbaron, como los Valentinianos, Marcionistas,
Severianos, y otros más; a los cuales el Pontífice
Eleuterio resistió valerosamente, y fue ayudado
de San Ireneo, discípulo de San Policarpo, y de
Papías, que habían enviado de la Iglesia de Lyon
de Francia, y en el tiempo que estuvo en ella
escribió contra los herejes, y les hizo la guerra
como varón doctísimo, confutando los disparates
que ellos enseñaban, con la doctrina y
tradiciones apostólica que él había aprendido;
y después volvió a Lyon, de donde fue obispo y mártir
gloriosísimo.
Y porque algunos herejes enseñaban
que Dios había creado muchas cosas malas, y que
no se había de comer algunos manjares, por ser
tales, Eleuterio mandó que nadie desechara por
superstición género alguno de manjar de las
creaturas que Dios hizo para servicio del hombre;
no porque no sea lícito y loable de abstenerse de
manjares regalados y gustosos para mortificar y
refrenar la carne y sus apetitos, o porque no se
deba obedecer a la Iglesia cuando nos manda
abstenernos de ellos en los días de ayuno, que
esto es necesario, sino porque no se han de
desechar, por pensar que son malos de su
naturaleza.
Ordenó asimismo que ningún
sacerdote fuera depuesto, sin que primero fuese
legítimamente convencido de algún grave delito,
y que ningún ausente fuese condenado antes de ser
oído; pues Cristo no condenó, ni dejó de
comulgar a Judas, con saber quién era, porque aún
no era notorio su pecado. Dió tres veces órdenes
en el mes de diciembre, y en ellas ordenó 12
presbíteros, 8 diáconos y 15 obispos; y después
de haber gobernado santamente la Iglesia romana,
fue martirizado, dando su vida por Cristo, siendo
Cómodo emperador, aunque los Martirológios
romanos antiguos no declaran con que género de
muerte fue coronado. Su cuerpo fue sepultado en el
Vaticano.